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El ser o las circunstancias


 Imagínate que estás en una situación en la que solo hay dos alternativas: Cometer una injusticia o sufrirla. Por ejemplo: hay ciertas pruebas que te incriminan en un delito que en realidad no has cometido, pero puedes acusar de forma creíble a otra persona que tú sabes que también  inocente y así exculparte. ¿Qué harías?. Optar por sufrir la injusticia en lugar de cometerla lo consideramos un gesto encomiable, pero un tanto heroico. Elegir cometer la injusticia en vez de sufrirla, lo vemos como  una debilidad comprensible. 

  Sócrates, en el diálogo de Platón Gorgias, manifiesta con rotundidad que es preferible sufrir la injusticia que cometerla. Pero  no se trata de heroísmo ético sino de entender las razones de lo que aquí está en juego. Realmente hay razones que explican que sufrir la injusticia es mejor que cometerla. 

   Haciendo una reinterpretación bastante contemporánea de lo que Sócrates, dice podríamos plantearlo así. Hay dos manera de enfocar la  vida.: orientados al ser u orientados a las circunstancias y sus resultados. 

  ¿Quién es una persona? Una personas es lo que sus actos dicen de él. Dicho de otra forma el ser de una personas se realiza o se revela a través de las decisiones que toma. Si elijo cometer la injusticia lo que se revela de mi es que soy injusto (injusto, deshonesto, poco íntegro, etc). Si yo aspiraba a ser alguien honesto, este acto pone en cuestión este proyecto, lo desdice, lo pone en crisis. Quizá alguien podría decir "estabas en una situación en la que no tenías más remedio que hacer esto". Pero la realidad es que siempre hay alternativas y en este caso, la alternativa está clara: sufrir la injusticia.  

  Si elijo cometer la injusticia hay tres alternativas para integrar este acto en mi vida. La primera es intentar retomar mi proyecto de ser una personas honesta. La decisión de cometer la injusticia contradice este proyecto, por ello no me queda más intentar redimirme. Tendré que encontrar la forma de reparar las injusticia que he cometido. Pero entonces surge la pregunta ¿no sería mejora no haberla cometido?

 La segunda opción es ser coherente con el acto que he cometido. He cometido un injusticia, así que a partir de ahora mi proyecto vital será ser injusto. Así esta injusticia no será más que una de las muchas que he llevado a cabo desde entonces. Parece una lógica bastante perversa pero explicaría cómo algunas personas ,expuestas a situaciones extremas, ser vuelven hacia "el lado oscuro", por pura coherencia, diríamos. Es evidente que esta opción tampoco es deseable. 

La tercera opción es lo que podríamos llamar, recordando a Heidegger; el olvido del ser. Puedo integrar el acto de injusticia si cambio la perspectiva. Y aquí no encontramos con la otra perspectiva sobre la vida. Pensar la vida desde la óptica la circunstancias. En esta óptica cada acto, cada decisión es vista a la luz sus resultados o consecuencias: coste , beneficio, placer, dolor, agradable, desagradable. El relato que hago si he decidido cometer la injusticia es que he evitado a un gran mal (ser condenado, la cárcel o la multa, el desprestigio, la mala imagen etc.) . El análisis coste-beneficio está claro: "tienes que salvar tu culo como sea" . Lo podemos aderezar con frases del tipo "no tenía otra opción", era la única salida que tenía ", etc. La perspectiva de la situación y sus resultados implica olvidarse del impacto que los actos tiene en mi ser. Me desentiendo de  en qué medida mi  ser  es algo que se construye a través de mis decisiones  y me opto por  pensar que la vida consiste en que te pasan cosas y tienes que sacar el máximo provecho de ellas en forma de resultados (ganancias, bienestar, evitar dolor etc.). Pero esto tiene un precio :los actos dejan de tener significado sólo tienen consecuencias. Pero Sócrates plantea esta pregunta ¿una persona centrada en las consecuencias de sus actos pueden conducir adecuadamente su vida?  Dicho de forma más contemporánea: Si no tengo un proyecto vital que de sentido a lo que hago cómo distinguir lo bueno de lo malo. Una personas que se comporta de manera reactiva en función de las circunstancias es alguien que se termina haciendo esclavo de esas circunstancias. Esta persona va a la deriva. Por lo que esta forma de vivir tampoco parece muy deseable.

   Quod erat demostrandum, como decían los latinos. Cometer  las injusticia es claramente peor que sufrirla. No es una cuestión de heroísmo sino de hacer bien las cuentas, dice Sócrates.   

  

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