"Sinvergüenza" es lo que llamamos a alguien, que con plena conciencia de lo que hace, se comporta mal. E.Tugendhat ha mostrado en su libro Lecciones de Ética, la íntima conexión que existen entre la vergüenza y la conducta ética. En principio valoramos las acciones de las personas en función de las consecuencias que ésta produce. Inmoral es aquella conducta que genera daños materiales o morales a otros, que atenta contra su dignidad o sus derechos etc. Pensar que tu vecino es un imbécil es inocuo, en cambio decírselo al él , es censurable porque el insulto genera un daño moral a su persona. Sin embargo la expresión "sinvergüenza" apunta más allá del acto y sus consecuencias. Entendemos que cuando una persona hace algo malo, además de asumir y reparar las consecuencias de lo que ha hecho, debería avergonzarse de su conducta. La vergüenza es algo que exigimos a alguien que ha hecho algo mal. Y si no manifiesta vergüenza, nuestra indignación moral llega a su cenit. Porque podemos entender que alguien, en un momento dado, haga las cosas mal, pero no, que no se avergüence de ello , una vez perpetrado el acto.
Podríamos preguntarnos porqué le damos tanto importancia a esto. Al final y al cabo el acto y sus consecuencias no cambian, se avergüence o no, su autor. Que la persona experimente esta emoción no restaura el daño cometido, entonces ¿Por qué es tan importante?
La vergüenza tiene relación con la imagen que damos ante lo demás. Nos avergonzamos cuando ofrecemos una imagen de nosotros mismos que no nos gusta. Parece lógico preocuparse por la propia imagen puesto que nuestras relaciones con los demás dependen mucho de ella. En este sentido la imagen tiene un valor instrumental: facilita o dificulta el logro de mis objetivos. Si tengo un negocio, tener buena imagen, por ejemplo de persona honesta, me facilita tener clientes. Sin embargo si la imagen fuera solo algo instrumental no tendríamos porque sentir vergüenza de ofrecer una mala imagen. Como dueño de un negocio, tener imagen de deshonesto debería preocuparme (puede que pierda clientes por ello) pero no avergonzarme.
La vergüenza es la manifestación de que lo que nos preocupa no es sólo la imagen que damos a lo demás sino lo que realmente somos. Lo que una persona es, se revela a través de sus actos. Esto no solamente vale para los demás sino también para uno mismo. Yo también soy un desconocido para mi mismo. Mi forma de ser se da a conocer, también para mi mismo, en lo que hago. Me avergüenzo de aquello actos que revelan una forma de ser que, de ninguna manera, quiero ser. De hecho puedo avergonzarme de pensamientos o sentimientos que nadie conoce más que yo, pero que revelan algo de m mismo que no me gusta.
Y qué es lo que muestro cuando actúo de forma inmoral. Muestro que soy una personas que no es capaz de convivir con otros. La mentira, el robo , la falta de honestidad o la falta de respeto a otras personas, muestran a alguien que no es apto para la vida en común, que no sólo no contribuye al bien de la comunidad sino que lo socava. De esto es de lo que nos avergonzamos ( o deberíamos avergonzarnos) cundo obramos mal: de nuestra incompetencia para convivir con otros. Por que no deseamos, de ninguna manera ser ese tipo de persona. Y ¿por qué esperamos y exigimos de alguien que ha obrado mal, que se avergüence? Porque sino lo hace , si es un sinvergüenza, no es apto para convivir, está fallando en algo esencial . La falta de vergüenza atestigua que no le importa la convivencia y la vida en común.
Las emociones son la expresión de aquello que verdaderamente nos importa. Lo que no nos importa nos deja indiferentes. El miedo expresa cuánto me importa no dañar mi integridad física. La vergüenza es la expresión de cuánto me importa ser miembro de una comunidad.
Desde hace algún tiempo, las atención a las emociones han cobrado mucha relevancia en multitud de ámbitos (la educación, los negocios, la política, etc.). En general la idea es que prestar atención a las emociones contribuye a que las personas y las organización funcionen mejor, de forma más saludable o eficaz. Se busca potenciar las emociones positivas y que las emociones negativas (el miedo, la culpa, etc.) no sean un lastre.
Pero ¿Qué hacer con una emoción como la vergüenza. De lo dicho hasta aquí se desprenden que sentir vergüenza de forma apropiada es esencial, puesto que la vergüenza ante actos incorrectos expresa nuestra disposición a la convivencia, nuestro compromiso de ser miembros de una comunidad. Liberarse de la vergüenza de hablar en público o de vestir como uno sienta que debe hacerlo, puede ser importante. Pero avergonzarse de conductas que socaban la vida en común es fundamental.,
Quienes nos dedicamos a la educación observamos con estupor a padres y madres que pretender evitar que sus hijos experimenten toda clase de emociones negativas, incluida la vergüenza. Así estamos impidiendo a las generaciones futuras que construyan el tejido emocional que les permitirá ser ciudadanos responsables.
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